¿Cómo mejorar el diálogo con tus hijos?

En este artículo nos reunimos con un psicólogo en df para saber cómo mejorar la relación entre padres e hijos, ya que según él, tener papás involucrados genera una mayor confianza y estabilidad emocional en los niños incluso al crecer.

Todos soñamos con tener una relación con nuestros hijos como las que vemos en los comerciales o en programas de televisión donde los niños están siempre contentos de obedecer y corren a abrazarte cuando llegas a casa. Estas relaciones no son imposibles pero sí requieren de tu tiempo y tu dedicación, justo ahí radica el problema, ya que en ocasiones estamos más preocupados en cubrir las necesidades básicas de nuestra familia como darles un techo y comida como para dedicar el tiempo necesario a nuestros hijos.

Sabemos que estamos en una época hiperconectada, en donde una llamada importante puede llegar hasta en un domingo mientras te diviertes con tu familia, haciendo que tengas que romper la magia de ese momento para atender a tu cliente más importante o prepararte para una junta el lunes a primera hora.

Debido a que la paternidad es uno de los trabajos más complicados y lo practicas al llegar a casa, después de estar lejos de tus hijos todo el día, la única forma de generar un lazo fuerte con ellos es construir hábitos de conexión diarios. Aquí te presento 7 de ellos que no te quitarán tiempo y harán que tengas un cambio positivo en cómo incides en tus pequeños (y no tan pequeños):

1- Juega con ellos

La risa es la mejor medicina y también la mejor forma de relacionarte con un niño. Al jugar físicamente (no con videojuegos) ayudas a generar endorfinas y oxitocina, que son mejor conocidos como la hormona de la felicidad y la hormona del amor respectivamente.

Hacer de la risa un hábito también le dará a tu hijo una oportunidad para soltar todas sus ansiedades y molestias que de otra forma se quedarían y obstaculizarían que se conectara contigo, además que disminuirá la posibilidad de berrinches.

2- Apaga el teléfono

No necesitas apagar tu teléfono al llegar a casa pero sí al hablar con tus niños, al escucharlos hablar. Ellos recordarán por el resto de sus vidas que es suficientemente importante como para que sus papás le presten atención. Incluso apagar la música en el carro puede ser una poderosa invitación para conectar debido a que la falta de contacto visual puede hacer que tus hijos se abran más fácilmente sin miedo a ser juzgados.

Apagar tu teléfono mientras tus hijos hablan te ayudará a establecer el hábito para que cuando lleguen a la adolescencia (y lo harán más pronto de lo que te imaginas), ellos también tendrán que hacer lo mismo cuando tú les hables.

3- Ten 12 conexiones físicas diarias

“Los humanos necesitamos 4 abrazos para sobrevivir, 8 abrazos para mantenernos y 12 abrazos para crecer”.

Dar un abrazo o tener un contacto físico positivo con tu hijo es lo primero que debes hacer por las mañanas y lo último que debes dar antes de llevarlos a dormir. Abrázalos cuando te vayas al trabajo y cuando vuelvas a verlos, hazlo cada vez que tengas la oportunidad.

Otras formas de contacto que puedes practicar son acariciar o alborotar su cabello, palmear sus espaldas, abrazarlos por el hombro, incluso hacer contacto visual y sonreírles es un contacto positivo que te agradecerán y sentirán que no eres su enemigo.

4- Haz tiempo para ellos

¿Recuerdas cuando salías en citas y tu corazón se aceleraba? Pues haz tiempo para ellos también y verás cómo sus rostros se emocionan de salir a pasear con la persona que más quieren. No tienen que hacer un viaje de cinco días en Disneyland incluso una salida de 15 minutos al parque puede hacerles sentir que les importas si los dedicas solo para ellos (de nuevo, sin teléfonos).

Trata de no tener actividades planeadas para su salida como ir a la casa de su abuela y después ir a hacer el súper, en lugar de eso alterna entre hacer cosas que a ellos quieren y otras que tú quieras hacer. Las salidas no tienen que ser el 100% del tiempo estimulantes, también pueden ir a la biblioteca, leer o ver una película, no necesitan estar corriendo y saltando todo el tiempo.

5- Escucha y empatiza

La conexión con cualquier persona comienza con callarse y escuchar. Antes de interrumpir a tu hijo muérdete la lengua y solo emociónate por lo que tienen que decir como “¡Ah wow!… No me digas,… ¿En serio?… ¿Pero cómo lo hiciste?

La sorpresa de ver un ave muy grande que pudiera ser un águila como la que viste en un libro hace poco puede que sea algo que ya viviste hace muchos años pero esto es algo nuevo y emocionante para tus hijos. Trata de ser empático con tus hijos y de ver el mundo a través de sus ojos, entendiendo que casi todo lo que ven lo están descubriendo por primera vez. No los silencies si se emocionan por algo cotidiano, puede ser que hagan demasiada alharaca por algo muy sencillo pero entiende que no es para hacerte molestar, su emoción es auténtica.

 

Conclusión

Pasar tiempo con tus hijos y (realmente) escucharlos hará que crezcan sintiéndose aceptados, amados y con confianza en sí mismos, además, al establecer hábitos saludables, tus hijos y tú compartirán una relación desde pequeños y hasta las etapas más complicadas de su adolescencia, pues no sentirán que estás intentando intrometerte en sus vidas, sino que siempre te ha importado su vida y así seguirá siendo,

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