Después de Mi papá y Mi mamá, Anthony Browne dedica un álbum a su hermano quien,
además de ser un artista con la patineta y un futbolista privilegiado,
puede escribir historias fantásticas y cantar y bailar como el más
alocado de los roqueros. Fuerte, valiente, ingenioso y con un refinado
gusto para la moda, este es el hermano perfecto pues gracias a todas sus
cualidades él es el mejor amigo del mundo.
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